Yacimiento Piedra Escrita en Cenicientos
El yacimiento Piedra Escrita, en Cenicientos, es un destacado testimonio material de la cultura romana en el suroeste de la Comunidad de Madrid, no solo por su condición de monumento simbólico y votivo, sino porque se ha mantenido en su ubicación original, actuando como hito de señalización fronterizo.
Testigo de la ocupación de este territorio a lo largo de la historia, destaca por su valor paisajístico. Al ser considerado como un altar rupestre dedicado a la divinidad grecorromana Diana, protectora de la caza y los bosques, el monolito ha atribuido al paraje una significación mágico-religiosa que en época medieval se tradujo en la cristianización del mismo, la concentración de enterramientos dispersos en la zona y la construcción de una ermita cercana.
Historia de Piedra Escrita
- En un paraje situado entre las provincias romanas Lusitania y Tarraconensis del siglo II se encuentra el yacimiento de Piedra Escrita, en el territorio que previamente había dividido la frontera entre vetones y carpetanos. Está constatada la presencia de poblaciones de origen prerromano, tanto en las localidades cercanas como en las inmediaciones de Piedra Escrita, relacionadas con la existencia de santuarios o altares sagrados al aire libre, habituales de estas culturas. El sincretismo propio del mundo clásico conduce a la pervivencia de creencias y rituales preexistentes, que la cultura romana recoge y romaniza.
- La presencia romana en el territorio se documenta en el camino de Piedra Escrita a partir de la existencia de un posible puente romano y en poblaciones cercanas como Cadalso de los Vidrios.
- Las prospecciones arqueológicas han revelado material cerámico de tipo terra sigillata y otras cerámicas de época medieval, indicando un poblamiento continuado a lo largo de sucesivos períodos culturales. Asimismo, la documentación histórica alude a la fundación de una iglesia en el siglo XII, según documentación del Archivo de la Catedral de Toledo. Aunque no han quedado restos materiales de la misma, en el siglo XVIII aún se conservaba en la iglesia parroquial una «virgen de Piedra Escrita», según se cita en la documentación histórica. Al ser considerado un paraje simbólico y sagrado, se cristianizó el monolito en época medieval, alterando la inscripción latina original. Probablemente tuvo lugar la concentración de la población en torno a esta zona y la existencia de una ermita y una necrópolis medieval a partir del siglo XII.
- En un paraje situado entre las provincias romanas Lusitania y Tarraconensis del siglo II se encuentra el yacimiento de Piedra Escrita, en el territorio que previamente había dividido la frontera entre vetones y carpetanos. Está constatada la presencia de poblaciones de origen prerromano, tanto en las localidades cercanas como en las inmediaciones de Piedra Escrita, relacionadas con la existencia de santuarios o altares sagrados al aire libre, habituales de estas culturas. El sincretismo propio del mundo clásico conduce a la pervivencia de creencias y rituales preexistentes, que la cultura romana recoge y romaniza.
- La presencia romana en el territorio se documenta en el camino de Piedra Escrita a partir de la existencia de un posible puente romano y en poblaciones cercanas como Cadalso de los Vidrios.
- Las prospecciones arqueológicas han revelado material cerámico de tipo terra sigillata y otras cerámicas de época medieval, indicando un poblamiento continuado a lo largo de sucesivos períodos culturales. Asimismo, la documentación histórica alude a la fundación de una iglesia en el siglo XII, según documentación del Archivo de la Catedral de Toledo. Aunque no han quedado restos materiales de la misma, en el siglo XVIII aún se conservaba en la iglesia parroquial una «virgen de Piedra Escrita», según se cita en la documentación histórica. Al ser considerado un paraje simbólico y sagrado, se cristianizó el monolito en época medieval, alterando la inscripción latina original. Probablemente tuvo lugar la concentración de la población en torno a esta zona y la existencia de una ermita y una necrópolis medieval a partir del siglo XII.
Oratorio rural
La gran piedra de granito que conforma este oratorio rural o aedicula tiene una base de más de tres metros y una altura de cinco metros en su parte más alta. Su imponente presencia en el entorno implica, además de un valor histórico-artístico por ser uno de los pocos vestigios romanos de esta tipología en el suroeste de la Comunidad de Madrid; un valor paisajístico debido a su condición de hito fronterizo.
Presenta un relieve insertado en una hornacina vertical con un remate semicircular a modo de concha lisa. En él aparecen esculpidos un hombre y una mujer, togados a la derecha, realizando un sacrificio en un altar y una tercera figura, de mayor tamaño, que se ubica a la izquierda, identificada como la diosa Diana. En la parte inferior de la composición, aunque en mal estado de conservación por la erosión, parecen distinguirse dos animales recostados, caprino y bovino, posiblemente relacionados con el sacrificio anteriormente mencionado.
Junto a la escena, aparece una inscripción, parcialmente deteriorada y alterada en época medieval. La transcripción revela una referencia a la diosa: «A[nimo] L[ibens] S[olvit votum] Sisc[inius?] Q[¿?] Dianae».
En época medieval, las letras preexistentes de la inscripción latina fueron modificadas con trazos menos profundos para cristianizar su significado y sustituirlo por «A las tres Marías». Además de esta inscripción, el monolito presenta otra marca simbólica en la parte posterior, interpretada como una huella de plantígrado con cinco oquedades. La identificación de esta marca con la huella de un oso, además de reforzar la asociación del monolito con la diosa Diana, representaría la marca del límite del bosque de Cenicientos, haciendo referencia a la doble condición simbólica de Piedra Escrita.
Junto al monolito se encuentra una roca granítica de más de cuatro metros de longitud, alterada para semejar la forma de un verraco. No parece estar en su ubicación original, sino que habría sido desplazada a unos nueve metros del monolito, calzada con varias piedras. La presencia de este elemento se relaciona con los cultos asociados al territorio vetón y su pervivencia y asimilación durante el período romano, estableciendo una relación geoestratégica de este monumento con los Toros de Guisando abulenses, como apunta la investigadora Alicia Canto.
Galería de imágenes
Patrimonio Protegido
Las Fiestas Patronales de San Isidro, el Ecce Homo atribuible a Caravaggio y el yacimiento Piedra Escrita son algunos de los bienes declarados por la Comunidad de Madrid en el año 2021.









